Las amenazas ambientales

Por una decisión adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 15 de diciembre de 1972,…

Por una decisión adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 15 de diciembre de 1972, los 5 de junio de cada año se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. En la misma oportunidad, se aprobó la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Este año el lema es “Elevar nuestra voz, no el nivel del mar”, en referencia a las secuelas del cambio climático y en lo vinculado al calentamiento global, que provoca que el hielo de los polos de derrita y con ello aumente el nivel de los mares en el mundo.
Si uno de los propósitos de la jornada es abordar los problemas ambientales según las regiones, en el caso de nuestra provincia habrá que decir que el más grave que afecta a algunas zonas es el de la desertificación. En este punto resulta conveniente distinguir este término del de “desertización”.
La desertización es un proceso natural que transforma una zona en un desierto por efecto de la disminución de las precipitaciones y otras fuentes de agua. Desertificación, por su parte, es un término que se aplica para identificar el proceso de propagación de condiciones desérticas debido a la influencia del hombre, además de los procesos naturales.
Según el diagnóstico de la Secretaría del Ambiente, las zonas más afectadas por la desertificación son las de Fiambalá, donde el avance de los médanos parece incontenible, y de Recreo, en el departamento La Paz. En ambos casos el proceso se ha desencadenado a partir de la deforestación desmedida.
Otros problemas ambientales propios de los centros urbanos también comienzan a preocupar, sobre todo en la ciudad Capital. Éste es, por ejemplo, el del procesamiento de los residuos. Solamente San Fernando del Valle de Catamarca genera 127 toneladas diarias de residuos domiciliarios. Además, en toda la provincia se producen por año 300 toneladas de residuos patogénicos y 1.500 de residuos peligrosos.
Respecto del debate generado en torno a las amenazas ambientales de la megaminería, deberá apuntarse que hasta el momento las perspectivas apocalípticas de los grupos anti mineros no han encontrado constatación en la realidad. De todos modos, deberá profundizarse la práctica de los monitoreos participativos, en los que intervienen representantes de las fuerzas vivas de las comunidades donde hay explotación minera, a los efectos de garantizar la sustentabilidad ambiental de la actividad.
El mérito de instalar celebraciones como las de hoy radica en que promueve el debate sobre la problemática. En el tema ambiental, se requiere de un diagnóstico preciso de las amenazas y un plan estratégico para evitar que terminen consumándose.
Pero sería un error suponer que toda la responsabilidad recae en los poderes del Estado. Como bien sostiene la ONU, uno de los objetivos del Día Mundial del Medio Ambiente es promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud hacia temas ambientales, y fomentar la cooperación para que el medio ambiente sea sostenible, pues ésta garantizará que todas las naciones y personas disfruten de un futuro más próspero y seguro.
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