A 25 años de la firma del Contrato de UTE entre YMAD y Minera Alumbrera Ltd.

“La Alumbrera fue el mayor emprendimiento productivo de toda la historia de Catamarca”

Lic. Luis Manuel Álvarez

Ayer se cumplieron 25 años de la firma del convenio entre la empresa interestatal Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD) y Minera Alumbrera Ltd., que dio origen a la explotación de Bajo La Alumbrera, el yacimiento más importante de la minería argentina en ese momento.
En aquel acto, celebrado el 27 de abril de 1994 en el Cine Teatro Catamarca, estuvieron presentes las principales autoridades nacionales y provinciales de la época, el Presidente de la Nación, Dr. Carlos Saúl Menem, el gobernador de la provincia, Dn. Arnoldo Aníbal Castillo; los embajadores, de Australia, Richard Hugh Wyndham, y de Canadá, Robert Rocher; el presidente del Directorio de MIM, Norman Fassell, y el presidente de International Musto Explorations Ltd., Adolf H. Lundin,  entre otras.
A un cuarto de siglo de aquel acontecimiento, que para los especialistas marcó el inicio de la gran minería en el país, dialogamos con el Lic. Luis Manuel Álvarez, entonces presidente de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), pieza clave del acuerdo. El economista, oriundo de la ciudad de Laboulaye en el sudeste de Córdoba y catamarqueño por adopción desde hace 35 años, actual titular de la Cámara Minera de Catamarca y docente, nos ofrece su mirada sobre el proyecto minero más relevante de Argentina, que vio la luz en la década del ‘90.

¿Cuál fue su rol en aquel momento?
-Fui presidente de la empresa YMAD en el período 1992-1996 y, por lo tanto, me tocó discutir, negociar, acordar y luego firmar el Contrato de UTE con Minera Alumbrera Ltd., el día 27 de abril de 1994.

¿Cómo se gestó el proyecto Alumbrera y la firma del Contrato?
-El proyecto Bajo La Alumbrera se pudo concretar después de 30 años, ya que los primeros estudios geológicos se realizaron en el año 1963 que determinaron la existencia de un yacimiento del tipo diseminado, con cantidad de cobre y oro que justificaban la continuación de los estudios y trabajos de exploración, los que se ejecutaron en su mayor parte durante los años 1974, 1975 y 1976. Antes de la licitación y posterior adjudicación del proyecto se habían realizado unos 20.500 metros de perforación, con una erogación de u$s 10 millones aportados por el Estado Nacional, varios ensayos metalúrgicos y cuatro estudios de prefactibilidad entre los años 1978 y 1983. Los estudios de exploración y evaluación realizados entre 1974 y 1983 permitieron determinar la existencia de un yacimiento del tipo cobre porfídico aprovechable económicamente, utilizando técnicas de minería a cielo abierto y beneficio del mineral por el método de flotación. En octubre de 1990 YMAD dispuso el llamado a Concurso Público para la realización del Estudio de Factibilidad Definitivo con Opción a Explotación, constituyendo con YMAD una Unión Transitoria de Empresas (UTE). En febrero de 1991 se realizó la apertura del Concurso, y el 15 de enero de 1992 se suscribió el Contrato de Adjudicación a la empresa canadiense Musto Explorations Ltd. El estudio de factibilidad concluye a fines de 1993 y en los primeros meses de 1994 Musto ejerce el derecho de explotación del yacimiento y se asocia con la empresa australiana MIM para la construcción y operación del proyecto.

¿En qué contexto se produjo la firma del Contrato de UTE?
-Durante el proceso licitatorio, anterior a la firma del Contrato de UTE, el país se encontraba en un proceso económico complicado, saliendo de la hiperinflación de 1989, con el adelantamiento de las elecciones nacionales y sin una Ley de Inversiones Mineras que sea atractiva para los capitales de riesgo; en ese contexto la concreción del proyecto se hacía complicado. Este aspecto fue solucionado en 1994 con la sanción de la nueva Ley de Inversiones Mineras, impulsada por el entonces Secretario de Minería de la Nación Eduardo Maza, que consistió básicamente en otorgar estabilidad fiscal a este tipo de inversiones, como lo contemplaban las legislaciones de países con tradición minera como Chile y Perú. Con este nuevo contexto pudimos avanzar en la discusión y posterior firma del Contrato de UTE entre YMAD y Minera Alumbrera Ltd. (Musto – MIM).

¿Cuáles fueron las principales características de este Contrato?
-Básicamente, consistió en una sociedad en la cual nosotros aportamos el yacimiento y Minera Alumbrera Ltd. la plata y el conocimiento técnico para desarrollarlo. La inversión inicial se planteó en unos u$s 800 millones y terminó en u$s 1.200 millones. Nosotros quedamos como dueños del yacimiento, con el 20 % de las utilidades y con 3 de los 8 miembros del Comité Gerencial. Dicho Comité se reunía al menos 4 veces al año y allí tomábamos las grandes decisiones del proyecto. Contemplamos, además, que se debía incorporar mayoría de mano de obra y proveedores locales y que cuando finalice la explotación del yacimiento a cargo de Minera Alumbrera Ltd., las instalaciones quedaban para la empresa YMAD. Este último aspecto se revaloriza hoy con la reciente decisión de desarrollar Agua Rica utilizando las actuales instalaciones de la UTE.

¿Considera usted que se cumplió con la ocupación de mano de obra y proveedores locales?
-Durante los primeros años del proyecto no se cumplió ya que un porcentaje importante fue de origen tucumano. Creo que los funcionarios de YMAD no estuvieron a la altura de las circunstancias y no exigieron el cumplimiento del Contrato de UTE, más allá de la falta de capacitación de nuestra mano de obra y del desarrollo de proveedores locales. Esta situación se fue revirtiendo con el correr de los años.

¿Qué significó este acontecimiento para la minería del país?
-La nueva Ley de Inversiones Mineras y la concreción del proyecto Bajo La Alumbrera significaron el inicio de la minería a gran escala a nivel país y permitió proyectarnos a nivel internacional. En este nuevo contexto, salimos al mundo a buscar inversiones de riesgo para desarrollar el sector, compitiendo con países vecinos con más de un siglo de desarrollo minero. A nivel nacional significó el inicio de un nuevo sector productivo más allá de los sectores agropecuarios e industrial. En pleno desarrollo, la UTE YMAD-MAA fue una de las empresas que mayores aportes realizó al erario público nacional en concepto de impuesto a las Ganancias y Derechos de Exportación (retenciones) y fue una de las principales empresas exportadoras del país llegando a niveles de u$s 1.500 millones/año posicionando a Catamarca como la primera provincia exportadora de la región NOA.

¿Cómo se posicionó Catamarca en el contexto nacional e internacional a partir de este proyecto?
-Con el proyecto Bajo La Alumbrera en marcha, Catamarca pasó a ser la primera provincia minera del país, como había sido 120 años atrás, ya que en la década de 1870 con la producción de cobre en barras de los establecimientos mineros de Pilciao (Andalgalá) de Lafone Quevedo y Pipanaco (Pomán) de la firma Carranza-Molina, éramos la primera provincia minera del país seguida por San Juan y La Rioja. Entiendo que el proyecto Alumbrera permitió recuperar la historia minera provincial, reencontrarnos con nuestro pasado y de alguna manera identificarnos aún más con las riquezas naturales que poseemos y proyectarnos con más fuerza hacia un futuro que se presenta expectante. La magnitud del proyecto también nos proyectó a nivel internacional ya que en los primeros años de producción, con 190.000 Tn/cobre/año nos ubicamos como 9° productor mundial y con 22.000 Kg/oro/año en el 14° lugar. Fue el mayor emprendimiento productivo de toda la historia de Catamarca.

¿Estaba preparada Catamarca para un impacto de este tipo?
-En principio le diría que no, aunque como presidente de YMAD tenía diálogo permanente con las autoridades provinciales de aquel entonces y con las fuerzas vivas de los departamentos Belén, Andalgalá y Santa María, a los cuales les informaba detalladamente respecto de la evolución del proyecto, exhortándolos a capacitar la mano de obra y desarrollar proveedores. Creo que no creyeron en el proyecto y de alguna manera los sorprendió la concreción y ejecución del mismo, que se realizó en apenas dos años. Las personas y/o funcionarios de aquel entonces no estuvieron a la altura de las circunstancias y podríamos haber aprovechado mejor el efecto multiplicador de semejante inversión.

¿Qué balance puede hacer luego de 20 años de producción y una vez finalizada la producción a cielo abierto?
-Sería muy extenso enumerar los beneficios económicos, sociales y de infraestructura que dejó el proyecto Alumbrera, que van desde las regalías mineras, las utilidades para la empresa YMAD y de hecho para la provincia, el pago de impuestos, salarios, insumos, servicios, canon de agua, obras de infraestructura del proyecto y obras por responsabilidad social empresaria. Podemos destacar los u$s 1.500 millones de dólares que recibió YMAD entre los años 2006 y 2018 por el 20% de las utilidades del proyecto, obras como la eliminación de la Quebrada de Belén, que era un problema estructural de comunicación entre la ciudad de  Belén y las localidades del norte, el tendido eléctrico de 220 Kw de 200 Km de extensión que abasteció de energía al proyecto y luego se benefició la localidad de Santa María y pronto se conectarán las localidades del norte de Belén, la reactivación del ramal ferroviario en el tramo Tucumán-Rosario, las obras que se realizaron en toda la provincia con los fondos de regalías mineras, hoy mismo los municipios disponen de unos $ 260 millones para ejecutar obras, el hospital de Andalgalá, el minihospital de Aconquija, la escuela técnica más grande y mejor equipada de la provincia en Belén, el complejo ferial, el estadio de fútbol, la maternidad provincial etc.

¿Desde su perspectiva, se cubrió las expectativas de la gente en torno al proyecto?
-Considero que la UTE YMAD-MAA cumplió con la provincia y su gente de acuerdo con lo que acabamos de describir, aunque coincido con cierto sector de la sociedad que reclamaba y sigue reclamando que los enormes recursos que dejó el proyecto se hubieran utilizado de manera más eficiente. El caso del dinero gastado por los intendentes provenientes de las regalías mineras es un claro ejemplo, gran parte del mismo no fue para obras de infraestructura para el desarrollo y a financiar proyectos alternativos a la minería como lo establece la Ley. Lo mismo podemos decir del dinero ingresado a la empresa YMAD en concepto de utilidades, los u$s 1.500 millones ingresados en el período 2006-2018 alcanzaba no solo para pagarles a los dueños de la empresa (Provincia de Catamarca y UNT), modernizar y ampliar la vida útil del complejo minero-industrial Farallón Negro, sino que también se podría haber invertido en otros proyectos mineros de la provincia, como por ejemplo en la adquisición de un porcentaje importante del proyecto Agua Rica. Recordemos que en el año 2006 la empresa Yamana Gold adquiere el proyecto Agua Rica a la empresa BHP en u$s 300 millones de dólares.
Acerca del proyecto  Agua Rica

¿Qué opinión le merecen los recientes anunciados privados y públicos referidos al proyecto Agua Rica?
-Me parecen muy auspiciosos ya que llevamos más de 20 años esperando hechos concretos, la minería metalífera y la provincia toda necesitan de este proyecto ya que nos va a permitir consolidarnos como una de las provincias mineras más importantes del país y los beneficios para Catamarca serán significativos ya que estamos hablando de un yacimiento de una magnitud similar a Bajo la Alumbrera. Considero que el nuevo acuerdo tiene muchas ventajas. El hecho de que las mismas empresas que integran Minera Alumbrera Ltd. (Yamana Gold, Glencore y Goldcorp) se hayan involucrado en el desarrollo de Agua Rica constituye una ventaja y más aún que hayan decidido utilizar las instalaciones ya existentes en Bajo La Alumbrera, ahorrando tiempo y dinero e involucrando a la empresa YMAD por el uso de dichas instalaciones. Pensemos además que ya se cuenta con la red eléctrica, el mineraloducto, la planta de secado del mineral, el transporte ferroviario y las instalaciones portuarias. La participación de la empresa minera provincial CAMYEN es otro hecho para destacar. Como también, la constitución de un fideicomiso para la realización de obras de infraestructura en los departamentos aledaños al proyecto, con fondos provenientes del 1,5% de la futura facturación de la empresa, al igual que el 3% de las regalías mineras futuras que serán liquidadas en base a la facturación de la empresa. Debo destacar además, que el hecho que el yacimiento esté en Andalgalá, la planta de procesamiento de mineral en Belén y el recurso agua en Santa María (Campo del Arenal) va a significar que las futuras regalías mineras se distribuyan de manera más equitativa entre estos tres departamentos involucrados, con porcentajes similares a los actuales. Considero finalmente que el aprendizaje de Alumbrera ya fue capitalizado y estamos en buenas condiciones para acompañar el desarrollo de esta importante inversión, y pensar no en el futuro sino en el presente de nuestros jóvenes ya que no pueden seguir esperando las oportunidades laborales que les permita desarrollarse dignamente.

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